¿Y se les ha ocurrido alguna vez a ustedes cómo les habla Dios y les cuenta de vuestra propia individualidad y de vuestro propio trabajo, de cómo guiar su barco verdaderamente por su propio curso? Él les habla a ustedes a través de sus deseos verdaderos que son los instintos de vuestra alma. ¿De qué más Él podría hablarles?
Si nosotros sólo escuchamos y obedecemos a nuestros propios deseos, no influenciados por ninguna otra personalidad, siempre seremos bien guiados; siempre seremos guiados no sólo por el camino que nos lleva a nuestro propio avance y perfección, sino también para hacer nuestras vidas útiles y serviciales al máximo para los demás. El ser influenciados por los deseos de los demás nos aleja de nuestro propio trabajo y nos hace perder tiempo. Cristo nunca habría llevado a cabo Su Misión si hubiera escuchado la persuasión de Sus padres, y nosotros habríamos perdido un ejercito de ayudantes del mundo tales como Florence Nightingale y una gran cantidad de otros, si ellos hubieran cedido a los deseos de los otros y no hubiesen permanecido fieles a los deseos de su propio corazón
Que mejor propósito en la llegada del Año Nuevo podemos hacernos que el escuchar a nuestros propios deseos que son los mensajeros de nuestras Almas y tener el valor de obedecerlos.
Texto del libro "Escritos Reunidos de Edward Bach" capitulo III.

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